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En República Dominicana podemos encontrar la provincia de Puerto Plata, llamada también “la Novia del Atlántico” ya que está rodeada por el Océano Atlántico.
Puerto Plata tiene 1,856.90 km2 de superficie, y se ubica exactamente hacia el norte de la República Dominicana. Lo bello e increíble de esta provincia, es que limita con el océano pacífico hacia el norte, con Santiago hacia el sur, con Espaillat hacia el sureste, y con Monte Cristo y Velarde hacia el suroeste. Puerto Plata está a 215 kilómetros de Santo Domingo, capital de Rep. Dominicana.
Puerto Plata posee enorme dotación hotelera que se encuentra bien ubicada hacia el borde de sus playas y dotados de paisajes que puedes encontrar en esta zona. Tiene su aeropuerto internacional llamado “Gregorio Luperon.
Los recursos naturales que podemos encontrar en Puerto Plata son: caliza, mármol y arcilla. El ámbar y se comercializa crecidamente, convirtiendo a la provincia en uno de los escasos puntos del país con este recurso.

En República Dominicana encontramos “Cabarete“, una zona de la Isla caribeña en la que hayamos una reserva natural muy acentuada, el Parque Nacional de El Choco, es una zona frondosa de casi 80 kilómetros cuadrados en los que encontramos abundante vegetación y fauna.
En Puerto Plata en algunas estaciones del año se observan ballenas jorobadas, las cuales vienen a dar luz a esta zona, buscando lugares tranquilos y de cálidas aguas.
La población de Puerto Plata es alegre y agradable. Insisten, a veces demasiado, en complacer al turista. Entretenidos y excelentes para la música, especialmente el merengue. Si no lo sabes bailar, ven a Puerto Plata y si no lo aprendes allí, por lo menos te divertirás de lo más bien.
Al sur de la ciudad se puede apreciar una inmensa montaña llamada Loma Isabel de Torres, en la cima, donde a las nubes les encanta alojarse, también hay una estatua del Cristo Redentor y un agradable bosque de helechos que nunca olvidarás.

Si quieres escapar por un día de la playa, puedes dar un paseo en el malecón que llega hasta el Castillo San Felipe, o simplemente ir al Museo del Ámbar donde cuentan con exhibiciones de resinas petrificadas.
